12 septiembre 2013

Kalimán 312 - El Viaje Fantástico

Kalimán y Solín, estaban prisioneros de los pájaros y condenados a servir de alimento a los voraces y gigantescos polluelos de las águilas, pero el Hombre Increíble se lanza temerariamente al vacío, en un vuelo fantástico como pájaro humano

Aunque logra amortiguar la caída el impacto es brutal y sus perseguidores se lanzan al ataque, atacan con sus picos que parecen cuchillos. Llegan las gigantescas águilas dispuestas a matar, Kalimán se recobra pero aún está aturdido y lucha con poca energía, de pronto una voz autoritaria detiene a las aves

El halcón rojo, a quien Solín salvó la vida, ordena a las aves regresar a sus nidos, les dice a Kalimán y el muchacho que está pagando su deuda, no puede contestar al Hombre Increíble de su capacidad para hablar, les enseña el camino de regreso a la playa

En la playa Aristos prepara a la tripulación para alejarse de la isla, ha reparado todos los desperfectos, de pronto hacen aparición Kalimán y Solín, el malvado marinero tiene que ocultar su odio por lo sucedido

Reanudan el viaje a las islas del norte, Kalimán consulta el mapa y decide tomar una ruta más corta, sus amigos marinos le indican que cruzarán por aguas misteriosas y hechizadas, habitadas por las sirenas, el Hombre Increíble decide cruzar esos lugares advirtiéndoles a los marinos no avisar al resto de la tripulación para evitar el pánica, pero Aristos los ha escuchado e idea un motín

En las islas del norte Poseidón disfruta del vigor robado a Kalimán, lamenta no haberle dado muerte pero sin embargo se siente muy poderoso como para vencerlo si se atreve a llegar a sus dominios

Dos días después el navío se acerca a la costa, Kalimán está pensativo, le intriga el tema de las sirenas, Aristos amotina a la tripulación, esa noche atrapan al amigo de Kalimán y le obligan a confesar el rumbo tomado, luego se dirigen a los camarotes e irrumpen despertando a Solín, a pesar de los reclamos del muchacho atacan con arma blanca el camastro donde suponen al Hombre Increíble descansando, pero este no se encontraba ahí, desde un rincón del camarote les habla diciéndoles que es demasiado tarde pues están cruzando las islas de las sirenas, ordena que todos se tapen las orejas con cera, él prefiere comprobar lo que le han contado, de pronto escucha unos cantos hermosos y extraños

Continuará...

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